No es solo un jardín, es un espacio de vida y arte. Así nace Los Caprichos de Alín, un proyecto que combina fotografía, naturaleza y pasión por lo que hacemos.
Me llamo Ale, aunque en casa siempre me dijeron Alín. Ese apodo es el alma de este emprendimiento, que refleja la mezcla de ocurrencia, juego y pasión que me acompaña desde chica. Soy fotógrafa infantil y creadora de este espacio único.
Mi jardín no es solo un lugar para cultivar flores, sino un escenario real donde se cuentan historias a través de la luz, las texturas y los colores que cada estación regala. Muchas de las flores que ves en mis fotos nacieron aquí, en este rincón lleno de magia.
Los Caprichos de Alín surgieron entre sesiones fotográficas, semillas y flores. Pero, sobre todo, nacieron del deseo de compartir ese amor por la naturaleza y el arte con otros.
Cada estación trae su propia energía y nos inspira a crear algo diferente, que puedas llevar a tu hogar y sentir esa conexión especial con el jardín.
Hoy, este proyecto es también un trabajo en equipo con mi hijo Joaqui. Juntos, hacemos todo con amor y dedicación: desde sembrar y cosechar hasta responder mensajes y preparar cada pedido con cuidado.
Este vínculo familiar es parte esencial de Los Caprichos de Alín, porque creemos que la naturaleza se disfruta mejor en compañía.
Cada semilla, cada flor, cada "capricho" que llega a tu hogar es un pedacito de nuestra historia. Es un fragmento de nuestro jardín, de nuestra forma de vivir la naturaleza y de contar historias a través del arte.
Cuando elegís un capricho de Los Caprichos de Alín, no solo llevás una planta o una flor, llevás la pasión, el cuidado y el amor que ponemos en cada detalle.
Te invitamos a ser parte de esta historia y a que la magia de nuestro jardín toque tu vida. ¡Gracias por acompañarnos en este camino!